Valentín Medrano Peña: Contratos Gratuitos versus ignorancia, cobardía y mala fe

Por Ariel Cabral

Por José Beato
El autor es periodista, abogado y máster en Relaciones Internacionales.

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Desde hace unos días he visto algunos moralistas de hojalata criticar con saña la firma de un contrato “probono”, para nada oneroso, a  los cuales la literatura jurídica denomina “Contratos Gratuitos”.

La definición de Contrato Gratuito reza que es un tipo de acuerdo-compromiso en que una de las partes realiza la prestación, por mera liberalidad, sin esperar recibir nada a cambio.​

También se afirma que es aquel en el cual una  de las partes tiene por objeto la utilidad de la prestación, sufriendo la otra el gravamen.​

Según el   jurista francés, Marcel Ferdinand Planiol y otros tratadistas de la jurisprudencia como Henri Capitant, en dicha pieza jurídica  una de las  partes da un servicio, o entrega una cosa, sin recibir nada a cambio.

En consecuencia, un Contrato Gratuito, se da cuando una de las partes se compromete a entregar o hacer algo sin recibir nada a cambio de la otra.

Los vividores de siempre, muchos que hoy asumen la pose de representantes de la sociedad civil, opinadores públicos, políticos sin sustancia y filtradores de informaciones, en la lid presente, mal disimulan su cobardía y se dedican a perseguir cosas y causas insustanciales.

He visto, cómo, sin reparo alguno, esta  horda de mal intencionados ha pretendido, sin éxito, desacreditar al jurisconsulto, doctor Valentín Medrano Peña, usando todas las redes sociales y algunos  medios de comunicación, que se han prestado a tal , y no por ignorancia, sino, por  querer “buscar vitilla” y así ponerse donde el capitán, y demás miembros de la tripulación del nuevo gobierno, los vea.

La prestación de servicios “pro bono” o ” ad honorem”  ha sido práctica permanente de Valentín Medrano Peña.

Su decisión de prestar sus vastos conocimientos a la Procuraduría General de la República,  sin recibir pago alguno, se inscribe dentro de una condición de la personalidad y el alma de esta joven estrella de los  tribunales de la República.  Entonces: ¿Dónde está el delito? ¿Cuál es la ofensa que sonroja y enfurece a sus detractores?

¿Quizás haber sido amigo del pasado procurador y no lucrarse? O ¿será el carecer de los tintes camaleónicos para vestirse del color de la oportunidad?

Y la mía,  esta, no es una defensa,  porque en el caso de marras el Dr. Valentín Medrano no la necesita, esto es más bien un testimonio prestado no a solicitud, sino por el peso de la necesidad de ser justo y por la carga que me impone el conocer a Valentín de toda la vida.

Mi trato con  Valentín parte del  día que mi madre me dijo, “ese muchacho es el vivo retrato de su difunto abuelo Felipe Peña” nuestro  bisabuelo”.

Me tocó llevar a Valentín a la escuela primaria, cuidarlo y ser parte de su construcción como ser humano y social.

Desde sus primeros años en el litoral de lo que fue el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), (el verdadero, el de Peña Gómez, mucho antes de sus alianzas con el (PLD), Valentín y yo militamos como miembros, y confieso, nunca lo vi aspirar a ninguna posición electiva ni interna ni externa, a pesar de tener condiciones sobradas para hacerlo).

Tampoco lo he visto presumir de nada, ni mucho menos ha sido empleado en ningún gobierno; aunque sí lo he visto en cientos de audiencias a las que ha acudido con contratos de igual índole que este con la Procuraduría, por el que hoy pretende  crucificarlo  este sanedrín  criollo, predicadores de una moral que están muy lejos de practicar.

Si no fuera tan patético este hecho, me daría risa el ver cómo algunos que ayer le  recriminaban el que  siendo alguien cercano en amistad a Jean Alain, no buscara beneficiarse  de esa proximidad y confianza, y hoy, son de los que se rasgan las vestiduras ante el contrato gratuito.

En primera persona, en el pasado proceso electoral participé como candidato a diputado en un partido aliado al PRM, e hice  campaña sin descanso por el hoy  presidente de la República, Luis Abinader.

Y lo hice convencido de que este país necesitaba un cambio que perseguida la corrupción y no permita la impunidad.

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