Origen de una herramienta médica, convertida en objeto sexual: el vibrador

Por Ariel Cabral

Estos aparatos se crearon para tratamiento terapéutico. En 1880, Joseph Mortimer Granville inventó el primer prototipo electromecánico con forma fálica.

Por Gabriel Cruz “Cruzman”

PRENSA NEWS, República Dominicana.- Antes de la invención del cine a finales del siglo XIX y proyectarse la primera película pornográfica “Léar” para 1896, las mujeres que presentaban ansiedad, cambios de humor y depresión eran enviadas por sus esposos al médico para ser tratadas de una manera muy especial.

En aquellos hospitales, clínicas o consultorios privados de la época, el galeno diagnosticaba el padecimiento de una enfermedad naciente denominada “histeria”.

El tratamiento se basaba en un “masaje pélvico”, con la finalidad de lograr el “paroxismo histérico”, conocido en la actualidad como “orgasmo”.

Fue tanta la cantidad de mujeres que empezó a asistir a las consultas y recibir su “tratamiento para la histeria”, que los médicos al final de cada jornada de trabajo quedaban agotados y con sus manos acalambradas.

Por tal razón, decidieron inventar un útil artefacto que producía “vibraciones rítmicas”, para de esta forma lograr más fácil y en menos tiempo el paroxismo histérico de su paciente, ya sin la necesidad del común masaje manual: he aquí el origen del vibrador.

La historia de los vibradores es muy curiosa, estos aparatos mayoritariamente femeninos, inician como tratamiento terapéutico de una enfermedad estrambótica y evolucionan de múltiples maneras como sustituto fálico.

Para 1880, el doctor inglés Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador electromecánico con forma de pene, una especie de máquina electrónica capaz de lograr resultados para el tratamiento de las pacientes que aumentaban en los consultorios de aquellos pioneros especialistas de la medicina inventiva y su creativa práctica.

Esta herramienta médica para esa época es obvio que era vista como un artefacto curativo, incluso las mujeres más adineradas, los tenían en sus casas para cuando sentían “brotes de histeria” o “trastorno de conversión”.

Luego del protagonismo y destacada utilización del aparato vibratorio en películas pornográficas, cine porno o películas para adultos, este instrumento tomó un matiz puramente sexual-erótico y comenzó a ser visto como un artefacto pecaminoso y sucio.

En tiempo pasado el uso del vibrador era un tratamiento terapéutico relajante aplicado de manera exclusiva por médicos especialistas bajo la recomendación, aprobación y confianza de su cónyuge, hoy esta herramienta entra en la categoría de “juguete sexual” y pueden ser comprados por cualquier persona en tiendas eróticas especializadas con todo tipo de variedades en cuanto a su diseño vanguardista.

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