Josefa somos todos

Por Ariel Cabral

Por Amílcar Carrasco Rodríguez

Ser un militante y dirigente entregado a la causa de un partido político, son méritos suficientes para que en el ejercicio del poder una persona sea tomada en cuenta para ocupar una posición.

Un político es un individuo que antepone todo a lo que su partido necesite, en aras de alcanzar las metas deseadas por la agrupación en la que milita.

Tal es el caso de Josefa Castillo, quien, en estos momentos, está siendo víctima de una campaña sistemática, atroz, brutal, despiadada e inmoral de parte de personas sin calidades para equipararse a este liderazgo.

Su liderazgo se remonta de los trabajos políticos que ella ha venido ejecutando desde antes de la fundación del Partido Revolucionario Moderno (PRM), cuando el hoy presidente de la República, Luis Abinader Corona, decidió caminar la estrecha vía que conduce al Palacio Nacional.

Todos los miembros y dirigentes del PRM debemos poner nuestra barba en remojo, cuando alguien por envidia o ambición, cuestiona los méritos o la carrera política de una persona de la estatura de Josefa Castillo.

Hoy se trata de la diputada que más votos obtuvo en el país, pero mañana puede ser cualquiera de nosotros, por lo tanto, le hago un llamado a los militantes y dirigentes políticos del PRM, a entender que bajo esas circunstancias: “Josefa somos todos”.

Un ataque a la honorabilidad de tan abnegada líder de su natal Boca Chica, es directamente proporcional a nuestro destino.

Todos los perremeístas hemos tenido un punto de coincidencia con Josefa Castillo, ya sea en su defensa cuando fue Miembro del Consejo Nacional de la Magistratura, frente a los brutales ataques de Jean Alain Rodríguez, cuando esta honorable dama defendió con su vida el robo de los terrenos del Concejo Nacional del Azúcar (CEA) en Boca Chica. También, en su rol de vocera, mientras atacaba los abusos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en beneficio del pueblo y nuestro partido.

Les reitero: ¡JOSEFA SOMOS TODOS!

Debemos asumir la defensa de la honorabilidad de una persona que ha entregado su vida al desarrollo social de nuestro país.

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